En el corazón de la comarca Ngäbe-Buglé, entre Chiriquí y Bocas del Toro, la Cascada Klosay se ha transformado en un símbolo de cómo el turismo puede ser gestionado de manera sostenible y comunitaria.
Lo que antes era un sitio natural poco visitado, hoy es un referente de turismo regenerativo, gracias al liderazgo del pueblo indígena que administra cada experiencia a través del Proyecto Ecoturístico Klosay.
La iniciativa, acompañada por la Autoridad de Turismo de Panamá, garantiza que los ingresos generados se traduzcan en desarrollo local y en la protección de la biodiversidad.

En este proyecto, la conservación es impulsada por los propios habitantes, con generaciones de conocimiento ancestral, quienes guían a los visitantes por senderos selváticos, enseñan sobre plantas medicinales y comparten comidas tradicionales.
A su vez, Klosay es un modelo en el que convergen la conservación ambiental, preservación cultural e independencia económica. Los viajeros pueden contemplar desde una caída de agua rodeada de selva virgen, hasta participar en un intercambio con la comunidad, fortaleciendo su autonomía y asegurando que la riqueza natural y cultural permanezca viva.




