Bajo una sola marca que integra a sus 20 municipios, la entidad mostró una oferta que combina playas reconocidas, patrimonio cultural, gastronomía, Pueblos Mágicos y Señoriales, además de experiencias de naturaleza y turismo comunitario.
El stand de Sinaloa ofreció un recorrido inmersivo que mostró la identidad y hospitalidad del estado, con un eje central en la ruta “Entre Olas y Barrancas”, que conecta Mazatlán con Los Mochis y enlaza experiencias de playa, sierra y naturaleza, fortaleciendo la conexión con las Barrancas del Cobre.
La estrategia también colocó a Sinaloa como destino clave rumbo a la Copa Mundial, aprovechando su ubicación y conectividad para atraer visitantes. En paralelo, se impulsaron segmentos como el turismo MICE, con infraestructura para congresos y convenciones, y el turismo de romance, con escenarios frente al mar y en entornos coloniales.

Entre los destinos destacados figuran Los Mochis, puerta de entrada a las Barrancas del Cobre y con amplia conectividad multimodal; y Mazatlán, con 14 mil habitaciones y atractivos como el Gran Acuario Mar de Cortés, la Farolesa Mazatlán y el Observatorio 1873.
La gastronomía sinaloense hizo gala de la riqueza culinaria del estado, desde la cocina de mar hasta propuestas tradicionales y contemporáneas.
Las expectativas de Sinaloa en esta edición se centraron en concretar acuerdos de conectividad aérea y alianzas comerciales que diversifiquen mercados y atraigan nuevos perfiles de viajeros.



