Colima resguarda un lugar paradisiaco en donde sus visitantes encuentran el escenario perfecto para relajarse y disfrutar del ambiente tropical de la región; Cuyutlán.
Esta pequeña ciudad costera en el municipio de Armería, cuenta con hermosas playas, riqueza cultura, natural y una amplia variedad de actividades.
La playa de Cuyutlán es una de las más populares en la zona, pues sus olas son excelentes para que los amantes del surf practiquen este deporte.
Adicionalmente, a los alrededores hay una gran variedad de restaurantes y bares donde los turistas pueden disfrutar de la comida local y de bebidas refrescantes.
Sin embargo, la verdadera magia del lugar proviene de la famosa Ola Verde. Se trata de pequeñas partículas fosforescentes que aparecen sobre las olas durante abril y mayo.
Un imperdible más de este lugar es su santuario de tortugas marinas, un centro de conservación responsable de proteger y preservar la vida de esta especie.
Los visitantes del Tortugario aprenden sobre estas criaturas y sus hábitats naturales al mismo tiempo que pueden participar en la liberación estas u observar a sus crías.
Por otro lado, La laguna de Cuyutlán, es un lugar perfecto para la pesca, paseos en bote y la observación de aves.
Los turistas quedan maravillados con la majestuosidad de este cuerpo de agua y por la cantidad de especies de aves, como pelícanos, garzas, y águilas que alberga este sitio.
Pero si algo hace famoso a este pintoresco pueblo colimense, es que en él se produce la famosa sal de Colima, con un gran valor para la gastronomía y el turismo.
Tan relevante es esta actividad para Cuyutlán que incluso cuentan con el Museo de la Sal y una ruta turística de la sal.
Para quienes deseen visitar las salineras o salinas (las cooperativas que trabajan para obtener la sal) pueden hacerlo de marzo a junio, pues de julio a enero desaparecen, cubiertas por las aguas de la laguna de Cuyutlán.
La sugerencia, es hacer este recorrido por medio de un tour con expertos, para conocer de cerca el proceso de recolección de este condimento, conocer a las familias que se dedican a mantener viva esta tradición y tomar fotografías de los espejos de agua.




