Uno de los íconos históricos de la hotelería sudcaliforniana vuelve a abrir sus puertas. Perla La Paz, Tapestry Collection by Hilton inicia una nueva etapa tras un amplio proceso de restauración que rescata el legado de uno de los establecimientos más icónicos de la capital de Baja California Sur.
Ubicado sobre el Malecón de La Paz, el hotel cuenta con 90 habitaciones con vista al mar y combina el valor histórico de un inmueble que marcó el desarrollo turístico de la región con una propuesta contemporánea de hospitalidad inspirada en la identidad y el paisaje costero.
Inaugurado en 1940 y diseñado por el ingeniero Menandro Cárdenas, el entonces Hotel Perla fue el primer gran hotel del antiguo Territorio Sur de Baja California. Durante décadas se convirtió en punto de encuentro y escenario de celebraciones que lo convirtieron en parte esencial de la memoria colectiva de La Paz.



Elizabeth Scruggs, directora de marca de Tapestry Collection by Hilton, destacó que el renovado hotel representa la filosofía de la colección, enfocada en propiedades con identidad propia y una fuerte conexión con su entorno. La restauración preserva la característica fachada color rosa pastel y retoma elementos de la herencia Art Déco del inmueble, integrando materiales naturales, artesanías y vistas al Golfo de California.
Operado por Hamak Hotels, el proyecto incorpora el espacio “Memoria de Perla”, donde se exhiben fotografías, documentos y relatos históricos que narran la evolución del hotel y de la ciudad. Además, la propuesta artística incluye obras de Alex Proba y del estudio Cerámica Suro, estableciendo un diálogo entre tradición y modernidad.
La oferta gastronómica se convierte en uno de los principales atractivos del inmueble. Destacan La Terraza, enfocada en cocina mexicana contemporánea; Perla Restaurant, especializado en productos del Mar de Cortés; El Faro Rooftop, con vistas panorámicas al atardecer; y Bar Balandra, dedicado a la mixología y reuniones sociales.
Entre sus amenidades figuran una piscina climatizada en la azotea, spa, gimnasio y más de 430 metros cuadrados de espacios para reuniones, bodas y eventos. Su ubicación frente al mar también facilita el acceso a restaurantes, comercios y experiencias como el avistamiento de tiburón ballena y recorridos por el Mar de Cortés.






