Como destino turístico de lujo enológico, Valle de Guadalupe se alza entre colinas doradas y viñedos que dibujan el horizonte. En su territorio, tres propuestas boutique destacan por transformar el hospedaje en vivencias íntimas y sofisticadas.
Bruma Wine Resort se presenta como un santuario contemporáneo integrado con armonía al paisaje. Sus suites, rodeadas de vegetación endémica, invitan a reconectar con lo esencial, mientras degustaciones privadas y recorridos por su vinícola celebran la riqueza del terruño.
En el mismo espíritu, Banyan Tree Veya Valle de Guadalupe ofrece villas con piscina privada y terrazas abiertas. Su spa y rituales holísticos proponen un viaje interior sereno, mientras que la propuesta gastronómica se enriquece con Amapola, el nuevo restaurante de Benito Molina y Solange Muris, que honra los productos de temporada y la identidad local.


Por su parte, Casa Olivea apuesta por una hospitalidad íntima y cercana. Rodeada de olivos y viñedos, combina diseño contemporáneo con materiales nobles y detalles cálidos: café artesanal y pan recién horneado por la mañana, vino mexicano y atardeceres de película.
En conjunto, estas experiencias definen el lujo como una conexión con la naturaleza. En la calidez de la hospitalidad, cada visita deja un recuerdo que invita a volver a este rincón vitivinícola de Baja California.




