El turismo de reuniones está experimentando una transformación con la tendencia bleisure (business + leisure), que combina trabajo y ocio en un mismo viaje.
Cada vez más ejecutivos y asistentes a congresos prolongan su estancia para disfrutar del destino, redefiniendo la manera en que las ciudades diseñan su oferta para el segmento corporativo. En Sinaloa, esta evolución representa una oportunidad estratégica. Según la Secretaría de Turismo estatal, el turismo de reuniones genera entre tres y cuatro veces más derrama que el turismo de ocio, siendo uno de los motores más relevantes para la economía local.


El perfil del viajero también está cambiando: de acuerdo con Hotel Tech Report, el 78% de los millennials extiende sus viajes de negocios entre dos y tres noches adicionales, con un gasto promedio de 1,566 dólares, superior al del turista tradicional.
Culiacán se posiciona como un destino capaz de responder a esta tendencia global. La ciudad cuenta con más de 80 espacios para reuniones, desde recintos cerrados con capacidad para 3 mil asistentes hasta espacios abiertos para 20 mil personas, como el Patio del H. Ayuntamiento, el Jardín Botánico y el Modular Inés Arredondo.
A esta infraestructura se suma una sólida oferta hotelera con cadenas como Marriott, Lucerna, Fiesta Inn, Wyndham, Holiday Inn Express y One Hoteles, que integran hospedaje con salones y servicios especializados.
En cuanto a la conectividad, el Aeropuerto Internacional de Culiacán ofrece nueve rutas nacionales y una internacional, y actualmente se encuentra en proceso de ampliación para incrementar su capacidad en 2027.
Cuando la agenda lo permite, la ciudad ofrece experiencias que enriquecen la estancia, como las visitas al Jardín Botánico y el Parque Las Riberas para recorridos breves, el centro histórico y la Catedral Basílica para acercarse al patrimonio cultural, y una destacada escena gastronómica con restaurantes como Cayenna, Casa Bon y Anona Roll.
Para quienes deciden extender su visita, los alrededores ofrecen alternativas como las aguas termales de Imala o la Bahía de Altata, con actividades ecoturísticas y paisajes de manglares.






