La gastronomía se ha convertido en uno de los principales motivadores de viaje, capaz de transformar una comida en una experiencia integral ganan cada vez más relevancia para la industria turística.
Este es el caso de Taco Tasting Room, el proyecto culinario de Central Hoteles que, a menos de un año de su apertura, logró incursionar en la Guía MICHELIN dentro de la categoría de restaurantes recomendados, siendo al día de hoy una de las propuestas gastronómicas más atractivas del Centro Histórico de la Ciudad de México.
Dentro de un espacio íntimo para apenas 14 comensales, Taco Tasting Room rompe con el formato tradicional de la taquería sin perder su esencia. Aquí no existe el trompo girando ni las barras repletas de salsas; en su lugar, el taco se convierte en el protagonista absoluto de un menú degustación inspirado en el formato omakase, donde cada tiempo es presentado por el equipo de cocina y acompañado por la historia de sus ingredientes y regiones.
El proyecto, encabezado por el chef Pepe Salinas, propone un viaje culinario que atraviesa la geografía culinaria del país. Este menú reúne ingredientes endémicos, técnicas contemporáneas y preparaciones tradicionales reinterpretadas con pasión.
La experiencia inicia con un granizado de aguachile rojo con furikake de camarón, seguido por una tostada de hiramasa con ikura y mandarina, antes de adentrarse en una enchilada de mole blanco con corazones de girasol y espárragos.
Entre los tiempos más representativos destacan la quesadilla adobada de langosta con queso Saint Paulin, chile confitado y lichi, los esquites de rib eye con mayonesa de chapulín, el taco de carnitas de lechón con salsa roja fresca y chile manzano, así como el taco de gaonera elaborado con Wagyu Cross, uno de los ingredientes insignia del proyecto.
El recorrido concluye con una enchilada de mole negro con plátano macho y cacahuates, un flan de arroz con leche y caramelo de higo – que se lame directo del plato- y un sorbete de temporada, una experiencia que trasciende la degustación para convertirse en ceremonia.




La ambientación también forma parte del concepto. Mientras los cocineros preparan cada platillo frente a los invitados, el salón se llena de cumbias, corridos y música regional mexicana, evocando el ambiente relajado de una taquería popular, aunque ejecutado con el rigor de una cocina de alta especialidad.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención del mercado es precisamente el contacto directo entre cocineros y comensales. Para Katsuko Nakamura, integrante del equipo de cocina, esta cercanía ha transformado la manera en que viven su profesión.
“Somos cocineros y normalmente estamos detrás de la cocina, casi nunca tenemos interacción con quien come. Aquí les cocinamos al momento, frente a ellos, podemos explicarles cómo lo hicimos, de dónde viene cada ingrediente y por qué construimos el platillo de esa manera”, compartió en entrevista con Rèport.
La respuesta del mercado superó cualquier expectativa desde los primeros días de operación. De acuerdo con Nakamura, el equipo proyectaba atender únicamente a los 14 comensales diarios que permite la barra; sin embargo, desde el primer mes las reservaciones comenzaron a llenarse con hasta cinco semanas de anticipación.
Otro hallazgo fue el perfil de los visitantes. Aunque inicialmente pensaban que el público sería mayoritariamente extranjero, la realidad mostró un comportamiento distinto.
“Fue una sorpresa muy agradable descubrir que la mayoría de nuestros clientes son mexicanos. También recibimos huéspedes del hotel y turistas internacionales que quieren probar tacos, pero muchos visitantes vienen desde otros estados exclusivamente para vivir esta experiencia”, explicó.
La reciente incorporación a la Guía MICHELIN fortaleció todavía más ese posicionamiento. El reconocimiento llegó tras diversas visitas anónimas de inspectores, quienes evaluaron la consistencia de la propuesta, el servicio y la calidad culinaria. Para el equipo, el mayor valor reside en mantener exactamente el mismo estándar para cualquier visitante.
“La comida siempre sabe igual, el servicio siempre es cálido y cada uno de nosotros aporta su personalidad al contar la historia de los platillos”, señaló Nakamura.
Taco Tasting Room también construye su propuesta sobre una sólida filosofía de sostenibilidad. El equipo conoce personalmente a buena parte de sus proveedores y privilegia ingredientes provenientes de proyectos responsables, como el Wagyu Cross y productores acuícolas comprometidos con la regeneración marina.
En el caso de la langosta, trabajan con iniciativas que impulsan prácticas de acuicultura sostenible. A esto se suma una carta de vinos con etiquetas producidas bajo prácticas agrícolas responsables, un mezcal elaborado exclusivamente para el restaurante y vajillas diseñadas con materiales reciclados.
Para Central Hoteles, el éxito de Taco Tasting Room confirma una tendencia que cobra fuerza en el nuevo turismo; el viajero ya no solo busca hospedaje o restaurantes virales, sino experiencias capaces de contar la historia de un destino a través de su cocina.






