Cómo enfrentar el turismo masivo

Durante años, Costa Rica ha liderado una posición estratégica como referente del turismo sostenible, mostrando que se puede crecer como destino sin ceder al turismo masivo.

Con una política pública orientada a la conservación, la regulación de flujos turísticos y la promoción de experiencias de bajo impacto, el país centroamericano ha logrado proteger sus ecosistemas y biodiversidad, manteniendo al mismo tiempo una oferta auténtica.

Ireth Rodríguez, Jefa de Promoción Turística del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), compartió en entrevista con Rèport, algunas de las estrategias que el destino ha desplegado para prevenir y contener la amenaza que representa este fenómeno.   

Rèport México- ¿Cuáles han sido las principales acciones implementadas para mantener al país como un destino ejemplar en la preservación de su naturaleza, evitando la presión del turismo masivo?

Ireth Rodríguez- Costa Rica -y el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) como gestor de la política pública, ente rector del turismo y promotor de la marca país- ha mantenido un modelo de turismo que prioriza la conservación y la calidad de la experiencia mediante políticas de gestión espacial, certificación de empresas turísticas, promoción de segmentos de alto valor y herramientas regulatorias que desincentivan el turismo masivo y protegen los ecosistemas y su biodiversidad.

RM- ¿De qué manera han logrado atraer a un perfil de viajeros cuyo interés principal es la conservación ambiental y la exploración de lugares poco concurridos, sin perder competitividad frente a destinos más comerciales?

IR- Esto ha sido a través de una visión país, que hace que la conservación y filosofía de la sostenibilidad sea parte de nuestro ADN. La abolición del ejército en 1948, el uso extensivo de energías renovables, las políticas de áreas protegidas y el logro de la reforestación en amplias zonas del país. Somos un ejemplo real, no somos green washing.

A esto se suman campañas que venden a Costa Rica como destino de naturaleza, bienestar y slow travel, dirigidas a viajeros que buscan experiencias auténticas, de bajo impacto, pero ante todo transformadoras, en lugar de turismo de masas.

RM -¿En algún momento Costa Rica se ha visto rebasada por un exceso de visitantes en ciertas zonas, qué medidas se tomaron para controlar esa demanda y evitar impactos negativos en los ecosistemas?

IR- En momentos puntuales hemos enfrentado presión de visitantes en áreas muy demandadas; la respuesta ha incluido medidas de control de acceso, redistribución de la demanda -promoviendo destinos alternativos menos concurridos- y límites operativos en áreas protegidas (tarifas, cupos y regulaciones para actividades) para reducir impactos.

Además, se ha trabajado en fortalecer la gobernanza local y la infraestructura para manejar flujos como rutas, señalización, manejo de residuos, y en campañas que promueven la visita fuera de temporada o a destinos emergentes, evitando la concentración en pocas zonas.

Otro aspecto sobresaliente es el Programa de Gestión de Destinos Turísticos, liderado por el ICT, los gobiernos locales, cámaras de turismo, empresas y tomadores de decisión para establecer prioridades e innovar en la oferta de manera diferenciada, precisamente para no saturar los destinos y promover otros con nuevos productos a lo largo y ancho del país.

RM- ¿Cómo equilibran la necesidad de generar ingresos turísticos con la obligación de proteger los recursos naturales y mantener la experiencia auténtica para los viajeros?

IR- Buscamos priorizar turistas de mayor gasto y menor impacto, como turismo sostenible, wellness, y educación ambiental, para mantener ingresos mientras se controla la presión sobre recursos.

Contamos con instrumentos como tarifas en áreas protegidas, incentivos para prácticas sostenibles y mecanismos de pago por servicios ecosistémicos que ayudan a que la conservación tenga financiamiento y que el sector turístico contribuya a proteger lo que comercializa.

Apostamos por la promoción y apoyo a las empresas de la Certificación de Sostenibilidad Turística (CST) para garantizar una oferta consciente de la protección del ambiente, con menos impacto y con réditos económicos hacia el perfil de un turista responsable.

También nuestro trabajo es asegurar que las comunidades se beneficien económicamente, reforzando el apoyo local a la conservación y a mantener la autenticidad de la experiencia.

RM- ¿Qué estrategias desarrollan actualmente para garantizar que Costa Rica siga siendo un referente mundial en turismo sostenible, especialmente frente al crecimiento de la demanda internacional por experiencias de naturaleza y bienestar?

IR- Esto se ha logrado a través de la consolidación de las certificaciones de sostenibilidad (CST) y alianzas internacionales, buscamos afianzar estándares reconocidos y colaborar con organismos globales para mantener credibilidad y mejora continua. Actualmente Costa Rica preside el Comité de Sostenibilidad de ONU Turismo, generando políticas públicas y una hoja de ruta para la conservación del ambiente y apostando hacia un desarrollo sostenible pero rentable de los destinos.

Diversificar y elevar la oferta es clave. Invertir en productos de bienestar, turismo comunitario y experiencias transformadoras y únicas de baja densidad que respondan a la creciente demanda global por naturaleza y salud.

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