Yucatán resguarda uno de los tesoros más profundos de la civilización maya: los Libros del Chilam Balam, textos sagrados que constituyen una fuente esencial para comprender la cosmovisión, la historia y la sabiduría ancestral de este pueblo milenario.
Su nombre, traducido como “el portavoz del jaguar”, alude a los sacerdotes-profetas encargados de interpretar los designios del tiempo y del universo.
Escritos entre los siglos XVII y XVIII en lengua maya con caracteres latinos, los Chilam Balam son un legado para preservar el conocimiento indígena tras la llegada de los españoles.
Cada manuscrito lleva el nombre de la localidad donde fue conservado —Chumayel, Maní, Tizimín o Kaua— y reúne una diversidad de contenidos: mitos de creación, genealogías de gobernantes, crónicas históricas, rituales, profecías, calendarios y astronomía.
Más que simples documentos, representan la memoria viva del pueblo maya, donde naturaleza, ser humano y cosmos se entrelazan.



Hoy, esta herencia se integra a la oferta de turismo cultural en Yucatán, invitando a los viajeros a explorar museos, zonas arqueológicas y comunidades donde la lengua maya y sus tradiciones siguen vigentes, haciendo de cada visita una nueva lección de historia.




