Jalisco refuerza su promoción en Norteamérica y apuesta por un mercado que genera estadías más largas y un gasto promedio de US$1.700 por viaje.
Para fortalecer el posicionamiento de Jalisco en el mercado internacional de turismo LGBTQ+, la Secretaría de Turismo estatal, en coordinación con los fideicomisos de Turismo de Puerto Vallarta y Guadalajara, concluyó en Vancouver una estrategia de promoción que incluyó la participación del estado en los Pride de Los Ángeles, San Francisco y Vancouver.
Con más de 816 mil asistentes en conjunto y un impacto mediático superior a los 2 millones de personas, la estrategia posicionó a Puerto Vallarta y Guadalajara como destinos clave dentro de un segmento que crece a un ritmo cercano al 10% anual.



La presencia de Jalisco en estos escenarios no solo reforzó su relación histórica de más de 40 años con la comunidad LGBTQ+, sino que también destacó la relevancia económica de este mercado.
De acuerdo con la Asociación Nacional de Comercio y Turismo LGBT de México, un turista internacional de este segmento gasta en promedio 1,700 dólares por viaje, con estancias de entre siete y 15 días. La derrama anual asciende a cerca de 2 mil millones de dólares, equivalente a entre 5 y 7% del PIB turístico nacional.
La conectividad aérea directa ha sido un factor decisivo para fortalecer este posicionamiento. Desde Guadalajara, los viajeros cuentan con hasta cinco vuelos diarios a Los Ángeles y conexiones regulares a San Francisco y Vancouver. Puerto Vallarta, por su parte, ofrece 24 vuelos semanales a Los Ángeles, siete a San Francisco y uno a Vancouver, operados por aerolíneas como American, Alaska, United, Delta y Air Canada.
Puerto Vallarta se mantiene como uno de los destinos prioritarios para la comunidad LGBTQ+ en el hemisferio occidental, mientras que Guadalajara y Tequila han sido destacados por Travel + Leisure como puntos de interés para este mercado.
Reconocimientos como el premio Destino Internacional LGBT+ en el Tianguis Turístico 2023 confirman que Jalisco ha sabido construir una oferta turística diversa, incluyente y competitiva.
La estrategia desplegada en Norteamérica reafirma que el turismo LGBTQ+ no es solo un nicho, sino un motor de innovación y crecimiento para los destinos que apuestan por la diversidad como valor central de su propuesta.






