El pasado 1 de mayo, el Empire State Building celebró su 95º aniversario con un espectáculo de luces multicolor que transformó el skyline de Manhattan en un homenaje emocionante a uno de los íconos más reconocibles del mundo.
Inaugurado en 1931 tras un tiempo récord de construcción de apenas un año y 45 días, el rascacielos marcó un hito en la arquitectura moderna. Aquel día, el presidente Herbert Hoover activó oficialmente su apertura desde Washington, D.C., al presionar un botón que encendió por primera vez las luces del edificio, dando inicio a una historia que se convertiría en símbolo de innovación y resiliencia.

Desde entonces, la iluminación del Empire State ha acompañado celebraciones culturales, causas sociales y momentos históricos globales, convirtiéndose en un lenguaje visual que conecta a Nueva York con el mundo. Sus colores han narrado la historia de la ciudad y han reflejado su espíritu cosmopolita, consolidando al edificio como un referente cultural.
Hoy, a 95 años de su inauguración, el Empire State Building sigue siendo mucho más que un punto en el horizonte: es una experiencia imperdible para quienes visitan Nueva York.
Con sus miradores, exposiciones y su emblemática silueta, el rascacielos reafirma su lugar como un clásico que no se queda en el pasado, sino que continúa brillando con la misma fuerza que el primer día.



