El país avanza en investigación, recolección y aprovechamiento económico de la macroalga, mientras 2027 se perfila como otra temporada de alta presencia en el Caribe.
El arribo de sargazo al Caribe mexicano continúa siendo un desafío ambiental para Quintana Roo. Según especialistas de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), su crecimiento responde a distintos factores, entre ellos el cambio climático, el aumento de nutrientes en el océano y las modificaciones en las corrientes marinas.
Este año, la biomasa flotante en el Caribe se acercó a 35 millones de toneladas húmedas, cuatro veces más que en 2025 y 27 veces por encima del promedio histórico. Los centros de monitoreo prevén que 2027 podría registrar niveles similares, con una temporada que comenzaría desde enero.
La directora de Desarrollo Tecnológico de la Secihti, Edith Calixto Pérez, explicó que todavía no existe una solución única para frenar la multiplicación del sargazo.
“Sin embargo no es tan simple, estamos hablando del océano. (…) Sí hay investigaciones en marcha, pero definitivamente es uno de los temas más complejos”, señaló.
La especialista también descartó propuestas como el uso de una bacteria para degradar la macroalga y la aplicación de herbicidas, al considerar que no cuentan con fundamento científico y podrían generar impactos sobre la biodiversidad.
México prepara la estrategia para 2027
El director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), Sebastián Ramírez Mendoza, anunció que el Gobierno federal trabajará junto con el estado y los municipios afectados para preparar la estrategia de 2027.
El plan contempla investigación científica, recolección y manejo, normatividad y valorización. Para reforzar la capacidad de respuesta se prevé una inversión de más de dos mil millones de pesos, destinada a buques sargaceros, cerca de 50 kilómetros de barreras de contención y un muelle en Puerto Juárez.
El objetivo es alcanzar una capacidad de recolección de hasta mil 870 toneladas diarias en aguas abiertas, con una meta posterior de tres mil toneladas por día.
En paralelo, México busca convertir el sargazo en un recurso económico. El país ya lo reconoce como recurso pesquero y cuenta con 198 iniciativas de aprovechamiento, de las cuales 38 ya comercializan productos y 11 están en condiciones de escalar.
La estrategia combina así investigación, manejo y desarrollo de una cadena de valor, mientras continúa la búsqueda de alternativas para reducir el impacto de la macroalga en las costas del Caribe mexicano.






