La temporada de vendimias en México se ha convertido en un acontecimiento turístico que redefine la manera en que los viajeros se relacionan con el vino y con sus territorios.
Durante unas semanas al año, los viñedos se transforman en escenarios vivos donde la cosecha de la uva convoca a productores, cocineros y visitantes en torno a una celebración que combina paisaje, gastronomía y tradición.
Para los amantes del alimento-bebida, Civitatis propone cinco experiencias que permiten descubrir la riqueza vitivinícola del país desde ángulos distintos, todos ellos vinculados a la identidad de cada región.



“Durante estas semanas, los viajeros tienen la oportunidad de conocer el origen de cada vino, conversar con quienes lo producen y entender la historia que hay detrás de cada cosecha. En Civitatis queremos inspirar a más personas a descubrir México a través de experiencias que conectan con la identidad y las tradiciones de cada destino”, compartió Juan Rossello, Country Manager de Civitatis México.
El recorrido comienza en el Valle de Guadalupe, donde más de 80 vinícolas celebran las Fiestas de la Vendimia con cenas maridaje, conciertos y degustaciones. Aquí, la propuesta de Civitatis invita a recorrer los viñedos en bicicleta, una manera sustentable y relajada de explorar la región mientras se descubren bodegas boutique y etiquetas locales.
De Baja California, la ruta se desplaza hacia Parras de la Fuente, en Coahuila, considerado la cuna del vino en América. La experiencia integra tres productos emblemáticos: vino, nuez y sotol, que conectan la historia agrícola con la riqueza gastronómica del norte del país.
En Aguascalientes, la vendimia se vive sin prisas. Su Ruta del Vino, aún discreta frente a otras regiones, revela bodegas que reflejan el crecimiento de una industria emergente. El tour privado incluye catas guiadas y degustaciones de aceite de oliva, mostrando cómo la tierra diversifica sus frutos y consolida nuevas tradiciones.
La siguiente parada es Dolores Hidalgo, Guanajuato, donde la vinícola Cuna de Tierra abrió camino a una generación de productores que hoy posicionan al estado en el mapa vitivinícola nacional. El recorrido culmina en la Torre de Tierra, un mirador que ofrece una vista de los viñedos y olivares, antes de la cata con quesos, embutidos y miel.
Finalmente, El Marqués, Querétaro, confirma el auge de una región reconocida por sus espumosos y por la Ruta del Arte, Queso y Vino. En Hacienda Atongo, la experiencia se enmarca en una representación teatral que revive la historia de la propiedad, seguida de un recorrido por los viñedos y una degustación que une arquitectura, tradición y vino.






