La transparencia ambiental redefine la relación entre aerolíneas y pasajeros

La sostenibilidad ha dejado de ser un atributo complementario para convertirse en un factor que influye directamente en la decisión de compra del viajero. Cada vez más pasajeros —especialmente aquellos que viajan por negocios— buscan conocer el impacto ambiental de sus desplazamientos antes de confirmar una reserva.

De acuerdo con un estudio de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) realizado en abril de 2026, el 48% de los viajeros consulta de manera habitual las emisiones de carbono asociadas a sus vuelos, una tendencia que está impulsando nuevas exigencias de transparencia para la industria.

Lejos de considerar esta demanda como un reto, el sector aéreo reconoce que ofrecer información clara sobre las emisiones de CO₂ es parte de la evolución natural de la experiencia del pasajero.

Sin embargo, desde la perspectiva de IATA, la utilidad de estos datos depende de un elemento fundamental: su confiabilidad. Para ello, sostiene que los cálculos deben sustentarse en información operativa proporcionada por las propias aerolíneas —quienes cuentan con el registro más preciso del consumo de combustible de cada vuelo— y aplicarse mediante una metodología estandarizada a nivel mundial.

El organismo advierte que la ausencia de criterios homogéneos puede generar escenarios poco eficientes tanto para las compañías como para los usuarios. En ese contexto, señala que las regulaciones impulsadas por la Unión Europea, Suiza y el Reino Unido para informar a los pasajeros sobre las emisiones representan un avance en materia de transparencia, aunque todavía carecen de un mecanismo común para calcular el impacto de carbono.

Esta situación, afirma IATA, abre la oportunidad para que autoridades y sector aeronáutico desarrollen conjuntamente un estándar internacional que facilite el cumplimiento regulatorio y evite metodologías divergentes.

Con ese objetivo nació CO2 Connect, la plataforma presentada por IATA en 2022, cuyo modelo se distingue por utilizar datos operativos reales de 110 aerolíneas. A diferencia de sistemas sustentados en modelos teóricos, la herramienta incorpora variables específicas como el tipo de aeronave, el consumo efectivo de combustible, los factores de ocupación, la configuración de cabinas e incluso el efecto de la utilización de combustible sostenible de aviación (SAF), ofreciendo estimaciones más precisas del impacto ambiental de cada vuelo.

La adopción de esta herramienta ya comienza a reflejarse en la experiencia del pasajero. Aerolíneas como Gulf Air, mediante la plataforma tecnológica Chooose, y la española Plus Ultra integran la información de CO2 Connect durante el proceso de reservación, permitiendo que los viajeros conozcan las emisiones antes de completar la compra.

Para IATA, la evolución del mercado apunta hacia un escenario donde gobiernos, aerolíneas y pasajeros compartan una misma referencia para medir el impacto ambiental de la aviación. En un entorno donde la sostenibilidad forma parte de la estrategia comercial y regulatoria del sector, la transparencia ya no depende únicamente de ofrecer datos, sino de garantizar que éstos sean consistentes, verificables y comparables a escala global.

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