Entre viñedos, el sonido del océano Pacífico y paisajes que invitan a bajar el ritmo, Baja California se convierte en un escenario perfecto para celebrar el romance.
En el Valle de Guadalupe, las catas privadas y cenas al aire libre transforman cada brindis en un instante íntimo, mientras los atardeceres dorados detienen el tiempo. Rosarito y Ensenada, invitan a caminar descalzos por la playa, cenar frente al océano o encender una fogata bajo un cielo estrellado que convierten cada gesto en una nueva anécdota.
La fuerza de La Bufadora y los senderos costeros llaman a recorrer la región en kayak o paddle board, mientras los paisajes desérticos y montañosos abrazan a quienes buscan escapar de la rutina. En Tijuana, Ensenada y el Valle, la gastronomía y los vinos locales narran historias de origen, acompañando conversaciones largas y silencios que también dicen todo.
El descanso adquiere un nuevo significado en Tecate, entre hoteles boutique y glampings rodeados de viñedos, donde cerveza, vino y masajes también comunican afecto.



Durante febrero, Baja California propone regalarse una pausa real para celebrar el amor sin filtros, entre sabores compartidos, paisajes que conectan y experiencias para compartir.



