En el marco de IBTM Américas, el Fideicomiso de Promoción Turística ¡Ah Chihuahua! presentó una agenda enfocada en ampliar su infraestructura.
En conversación con Rèport, Julio Chávez Ventura, director general del organismo, expuso los avances de un estado que se reconoce emergente en la industria de reuniones, pero que ya registra resultados relevantes para la economía turística.
Uno de los anuncios fue la incorporación del Centro de Convenciones de Cuauhtémoc, recinto de aproximadamente 4 mil metros cuadrados que comenzó operaciones hace tres meses. Se suma al Expo Chihuahua, en la capital, con 8 mil metros cuadrados, mientras Ciudad Juárez avanza en el recinto más grande del estado, con 10 mil metros cuadrados.
¿Qué representa Cuauhtémoc dentro de la estrategia MICE? Para Chávez Ventura, su valor no se limita al espacio físico. “Nos interesaba más que nada ponerlo ya a trabajar y la verdad es que ha sido un éxito total”, afirmó. La ciudad cuenta con hotelería, restaurantes y oferta turística estrechamente ligada con la cultura menonita, además de un corredor comercial de unos 20 kilómetros de actividad industrial y empresarial.
El recinto ha celebrado alrededor de diez eventos en sus primeros tres meses, principalmente agrícolas, mineros, industriales y metalúrgicos. IBTM Américas fue la primera participación de sus directivos en este encuentro y abrió la posibilidad de escalar esa cartera. “Esta es la primera vez que los directores del Centro de Convenciones visitan IBTM precisamente para llevar otros eventos que no sean regionales, sino ya incluir en él una agenda nacional e internacional”, explicó.




La sede incorpora criterios de sustentabilidad, pues cuenta con cerca de 600 paneles solares, captación de agua de lluvia para usos domésticos y aprovechamiento de composta. Estos atributos resultan relevantes para planners con criterios ESG -environmental, social and governance-, o bien; medioambiental, social y de gobierno.
Pero la apuesta estatal también se extiende a otras sedes. Chihuahua capital busca cerrar para marzo de 2027 la Convención Nacional de los Banqueros, con alrededor de 2 mil participantes. Entre los antecedentes destaca un congreso de cardiología que reunió a 4 mil personas durante una semana. De acuerdo con Chávez, generó cerca de 30 mil cuartos noche y una derrama que “seguramente supera los 50 millones de pesos”.
Asimismo, Ciudad Juárez incorpora la vertiente del turismo deportivo. Aunque aún no cuenta con centro de convenciones, registra una ocupación hotelera cercana a 80% y su infraestructura deportiva permite recibir competencias internacionales. El reciente AmeriCup reunió a 32 selecciones, 2,500 personas y más de 3 mil habitaciones.
Pero Chávez admite que aún hay retos para el MICE, tales como la duración de la estancia y la medición del post-congreso. Si bien el promedio de pernocta del turista de negocios pasó de 1.5 a 1.8 noches en cuatro años, la meta de llegar a dos antes está prevista para antes de que concluya la actual administración. Sin embargo, el organismo reconoce que todavía carece de un sistema para medir cuántos asistentes extienden su viaje.
Ante la posibilidad de que esta expectativa se haya cumplido sin que el Fideicomiso pudiera detectarlo, el directivo plantea una solución tecnológica: un código asociado al congresista que pueda ser reconocido en hoteles de distintas ciudades. “Creo que es la manera en la que lo podríamos conseguir”, señaló como una alternativa para el control de estancias.
La siguiente pieza es Ciudad Juárez. Ya comenzaron los movimientos de tierra para el Centro de Convenciones, cuya conclusión se prevé para septiembre de 2027. La ciudad genera 80 mil cuartos noche y cerca de 130 mil visitantes al año; la expectativa del fideicomiso es alcanzar hasta 250 mil visitantes anuales por congresos y convenciones con el nuevo recinto.
Los datos dibujan una etapa donde Cuauhtémoc opera y busca internacionalizar su agenda; Chihuahua capital persigue reuniones de mayor escala; y Ciudad Juárez prepara capacidad para competir por nuevos eventos. El desafío está en convertir esa infraestructura en captación y llevar -o bien-, confirmar la permanencia del visitante MICE de 1.8 a dos noches.






