En el corazón del Golfo de California, donde el desierto se funde con uno de los mares más biodiversos del planeta, inició una de las temporadas más esperadas por los viajeros de naturaleza: el avistamiento y nado con tiburón ballena.
Este encuentro con el pez más grande del mundo, que puede alcanzar hasta 20 metros en su etapa adulta, se convierte en una experiencia transformadora que combina turismo responsable y conservación.

La Secretaría de Turismo de Baja California informó que la temporada autorizada se extiende del 1 de junio al 15 de diciembre, con la presencia predominante de ejemplares juveniles de entre 2.5 y 8 metros.
El secretario Miguel Ángel Badiola subrayó que disfrutar de esta riqueza natural implica también el compromiso de preservarla, razón por la cual se impulsa un modelo de turismo regulado bajo estrictas medidas ambientales.
El avistamiento se realiza en la parte sur de Bahía de los Ángeles, dentro de la subzona Tiburón Ballena de la Reserva de la Biosfera, un santuario reconocido por albergar cada año decenas de ejemplares juveniles.
Las reglas indican que solo prestadores autorizados pueden operar los recorridos, y el nado se permite únicamente cuando las condiciones garantizan el bienestar de la especie. La interacción está limitada a grupos pequeños, con distancias mínimas de seguridad y prohibiciones específicas, desde tocar a los animales hasta el uso de drones o flash.
El tiburón ballena, catalogado como especie en riesgo por la NOM-059-SEMARNAT-2010, solo puede ser aprovechado mediante actividades no extractivas como el avistamiento y el nado regulado. Por ello, cada medida adoptada asegura que futuras generaciones puedan seguir maravillándose con este gigante del mar.





