La provincia canadiense reúne recorridos que combinan patrimonio, gastronomía, naturaleza y pequeños pueblos para quienes buscan experiencias más pausadas.
El verano en Québec alcanza su mejor momento y con él surge una invitación a descubrir la provincia a través de sus caminos, más allá de las grandes ciudades. La propuesta responde al slow travel, una forma de viajar que coloca la experiencia sobre la prisa, donde cada parada se convierte en una oportunidad para conversar con la gente local, probar los sabores de la región y dejar que el paisaje marque el ritmo.


Las rutas oficiales de Bonjour Québec han sido diseñadas para este propósito. El Chemin du Roy, primera carretera de Canadá, conecta Montréal con la ciudad de Québec siguiendo el río San Lorenzo y revelando pueblos patrimoniales, iglesias centenarias y mercados locales. La Route des Vins, en los Cantones del Este, celebra el terroir quebequense con viñedos, sidrerías y queserías artesanales, convirtiendo cada copa en un viaje sensorial.
La Route de la Nouvelle-France ofrece un recorrido íntimo por los orígenes de la Norteamérica francesa, con casas históricas, productores agroalimentarios y paisajes icónicos como la Île d’Orléans o las cataratas de Montmorency.
En las Laurentides, el Chemin du Terroir revela el lado más gourmet de la región, reuniendo granjas, microcervecerías y productores artesanales que invitan a bajar la velocidad y disfrutar de la autenticidad rural.
Finalmente, la Route du Fjord despliega la fuerza de la naturaleza siguiendo el fiordo de Saguenay, enlazando pueblos costeros y miradores que muestran un Québec más salvaje y muy conectado con su entorno.






