Reconocido mundialmente como uno de los principales destinos invernales del país, Chihuahua ofrece paisajes únicos gracias a su altitud y ubicación geográfica.
Los Pueblos Mágicos de Creel y Guachochi se convierten cada invierno en postales soñadas, donde las nevadas transforman el entorno en un atractivo turístico de clase mundial.
Una de las experiencias más espectaculares es viajar en el Chepe Express, el ferrocarril que conecta Chihuahua capital con Los Mochis, Sinaloa. Durante el invierno, el recorrido se viste de blanco y regala postales nevadas, perfectas para compartir con familiares o amigos.
El trayecto incluye paradas en Divisadero, donde la conjunción de tres cañones cubiertos de nieve revela la inmensidad de las Barrancas del Cobre.
Este lugar es ideal para los amantes de la adrenalina, el Parque de Aventura Barrancas del Cobre ofrece un circuito de siete tirolesas que suman cinco kilómetros, rappel, escalada en roca y un teleférico con capacidad para 60 personas que desciende hasta el río Urique. Además, los más intrépidos pueden lanzarse en la tirolesa más larga de México.
El Pueblo Mágico de Creel, punto más alto del recorrido, es la pantalla perfecta para ver caer los copos de nieve y caminar entre bosques tranquilos, rodeados de artesanías rarámuri.
Muy cerca, el Lago de Arareko, el Valle de los Monjes y la Cascada de Cusárare se convierten en paradas ideales para una cita romántica o una aventura en temperaturas bajo cero.


Por su parte, Guachochi sorprende con miradores infinitos como el de la Sinforosa, conocida como la “Reina de las Barrancas” por su majestuosidad y profundidad. Aquí, el senderismo y el descanso en cabañas ofrecen una experiencia cálida tras un día de exploración.
Aunque Chihuahua deslumbra con paisajes durante todo el año, la mejor temporada para disfrutar de la nieve es entre enero y febrero, cuando la Sierra Tarahumara se convierte en un espectáculo natural que invita a vivir la magia del invierno mexicano.




